La tragedia del Namuncurá, uno de los mayores naufragios que conmovieron a San Antonio Oeste/Por Jorge Castañeda
Autorizado por un lapso de cinco dÃas el “Namuncurá†habÃa zarpado hacia la zona de pesca un 25 de Octubre de 1989.
Autorizado por un lapso de cinco dÃas el “Namuncurá†habÃa zarpado hacia la zona de pesca un 25 de Octubre de 1989.
Reseñando las tragedias el escritor Héctor Izco mencionarÃa al respecto que “el mar, nuestro golfo, se cobrarÃa nuevos tributos, en la que no dudo en calificar como el hecho más doloroso ocurrido en nuestra zona. El barco pesquero “Namuncuráâ€, basado en nuestro puerto, de 27 metros de eslora, con un motor diesel pesado de 620 H.P. y 10 tripulantes serÃa protagonista de este nueva tragediaâ€.
Al no haber regresado en el plazo estipulado y sin haberse efectuado las comunicaciones de rigor, el pesquero fue declarado en emergencia disponiéndose su búsqueda inmediata.
Según se narra en el boletÃn “Rescatando ayeres†de la Comisión Municipal de Asuntos Históricos de San Antonio Oeste, “El patrón del buque pesquero San Cayetano: Atilio Pedro Baluczynski, habrÃa manifestado que escucho la puesta en emergencia del Namuncurá informando a Subprefectura que recepcionaba por una frecuencia señales de emergencia que procedÃan del sector Norte, poniendo rumbo de su buque hacia ese lugar, encontrándose infaustamente el dÃa 31 de Octubre con el Namuncurá siniestrado y al gareteâ€.
“Posteriormente de las declaraciones de algunos de los sobrevivientes se supo que siendo las 18 horas del dÃa 25 de Octubre, el motorista Antonio Radovcic, salió de la sala de máquinas con la ropa envuelta en llamas y detrás de él una intensa bola de fuego que ingresó a la cocina, comedor y puente de mando, quedando todos los alojamientos interiores envueltos en el fuego. Los tripulantes sorprendidos no pudieron atinar a combatirlo por la vertiginosa velocidad con que se produjo y las dimensiones del incendio. Reunidos en popa comprobaron las ausencias de los marineros Esmir Hipólito BenÃtez y Alberto Abeldaño quienes habrÃan sido atrapados por el fuego, mientras que con excepción del patrón José Antonio Ricci y los hermanos Rubén y Zoilo BenÃtez que se encontraban en el puente de mando en el momento del hecho, pudiendo salir del mismo por una de las bandas del buque, el resto de la tripulación resultó con lesiones de diversa consideraciones, especialmente el maquinista Radovcic y el marinero Ãngel Estrada, quienes dejaron de existir en dÃas posteriores a bordo mismo del barco siniestradoâ€.
Al respecto Héctor Izco narra que “mucha gente del pueblo, desde horas antes, nos habÃamos agolpado en ese sector. Fue angustioso el arrobo a remolque del “Namuncurá†que ya se sabÃa, transportaba cuatro cadáveres de sus tripulantes. Comentarios y conjeturas y el dolor de los familiares de todos los involucrados y la solidaridad también de quienes se asociaban a ese dolorâ€.
“El buque mostraba desde lejos sus heridas. Marcas del producto del incendio con sus partes ennegrecidas que habÃan perdido los colores de las pinturas y vidrios rotos, explotados en el puenteâ€.
El artesano y artista plástico (la Placita de Artesanos de Las Grutas lleva su nombre) VÃctor Menjoulou dejó esculpida para el recuerdo una talla en madera donde están los rostros de los que esperaban en el muelle el arribo de la nave siniestrada.
Historias de San Antonio Oeste, de naufragios y tragedias que dejaron plasmada una impronta trágica en su historia pueblerina.
Foto de Ale Hernández de la talla de Victor Menjoulou “Esperando al Namuncuráâ€.

Comentarios
¡Sin comentarios aún!
Se el primero en comentar este artículo.
Deja tu comentario