RECOMENDACION de CONSUMO ELECTRICO
En Río Negro, los relevamientos realizados en barrios populares encendieron una señal de alerta sobre el consumo eléctrico, pero también abrieron una oportunidad concreta para mejorar la calidad de vida de miles de familias.
En Río Negro, los relevamientos realizados en barrios populares encendieron una señal de alerta sobre el consumo eléctrico, pero también abrieron una oportunidad concreta para mejorar la calidad de vida de miles de familias.
El Plan de Acceso Seguro a la Electricidad, PASE, trabaja desde 2025 de manera conjunta entre el Gobierno provincial, EdERSA y los municipios. En este tiempo ya permitió regularizar integralmente 14 sectores populares de Cipolletti, Balsa Las Perlas, Villa Regina y Viedma, y extender los trabajos a otros barrios.
Uno de los principales aportes del programa es conocer qué ocurre dentro de cada vivienda. Los equipos relevan instalaciones, electrodomésticos, hábitos y niveles de consumo para detectar situaciones de riesgo y acompañar a las familias.
En muchos de estos barrios no existe gas natural y la electricidad se utiliza para calefaccionarse, cocinar, calentar agua y realizar otras tareas cotidianas. Allí aparecen artefactos muy ineficientes, como caloventores, termotanques y duchas eléctricas, que pueden generar consumos extremadamente elevados.
Algunas familias llegan a consumir entre 2.000 y 4.000 kilovatios hora por bimestre, una cifra equivalente al consumo de unas diez viviendas residenciales.
Sin embargo, desde el PASE remarcan un dato importante: aproximadamente el 80 por ciento de las familias relevadas mantiene consumos habituales. El objetivo es concentrar los esfuerzos en el 20 por ciento considerado crítico.
El beneficio del programa no se limita a colocar medidores o mejorar las conexiones. También busca enseñar a utilizar la energía de manera segura y eficiente. Durante al menos un año, los equipos acompañan a los vecinos, explican cuánto consume cada artefacto, recomiendan mejoras en las viviendas y promueven alternativas de calefacción.
La información obtenida también permitirá diseñar futuras políticas públicas, como nuevos esquemas tarifarios, subsidios, incorporación de estufas sociales y soluciones tecnológicas.
El mensaje es claro: ahorrar energía no significa vivir peor. Significa utilizarla de manera más segura, eficiente y responsable. Y para muchas familias, reducir consumos innecesarios puede representar algo fundamental: una factura más accesible y una economía familiar con mayor previsibilidad.
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