Para el exlegislador y dirigente peronista Mario Sabbatella el abogado debe decidir “si va actuar como jurista o seguir siendo representante partidario”. Aseveró que el PJ “no puede permitir esto”. En el mismo sentido se expresaron en las redes sociales distintos dirigentes y militantes del espacio.

Diego Ravasio, uno de los imputados por el asesinato del joven mapuche Elías Garay y la tentativa de homicidio de Gonzalo Cabrera, es defendido por Estanislao Cazaux, apoderado del peronismo en el Frente de Todos e integrante del Tribunal de Contralor de Bariloche. Según fuentes partidarias es hombre de confianza del ministro de Justicia de la Nación, Martín Soria. Fue subdirector de Asuntos Legales de la Secretaría General de la gobernación durante el brevísimo mandato de Carlos Soria. Fue además precandidato a diputado nacional por el FdT como parte del espacio del escribano Leandro Costa Brutten.

Precisamente en la audiencia donde Ravasio y Martín Feilberg fueron imputados en la causa y se les determinó prisión preventiva, sorprendió que el abogado Estanislao Cazaux apareciera como defensor del primero y pidiera el cambio a “prisión domiciliaria en Esquel con custodia policial”, ofreciendo además una fianza de 200.000 pesos que perdería si no se mantuviera a derecho.

Mario Sabbatella señaló que en su carácter de abogado “tengo muy claro que el derecho de defensa es un derecho inalienable de todo ciudadano y que un  profesional de la abogacía puede ejercer la defensa en los estrados judiciales de cualquier persona, haya cometido el delito que haya cometido”.

“Claro que muchos tenemos objeciones de conciencia que nos impiden defender a personas acusadas de determinados delitos. Yo no soy quien para criticar a quien asuma una defensa que yo no asumiría”, indicó.

Consideró a la vez “gravísimo y serio que el apoderado y funcionario elegido por un partido político y/o frente electoral asuma la defensa de una persona acusada de un delito gravísimo como el de la muerte del joven mapuche en El Bolsón”.

“El abogado debe decidir en ese momento si va actuar como jurista o seguir siendo representante partidario.  Las dos cosas a la vez no se pueden y no se deben”, aseveró.

Afirmó Sabbatella que constituiría “un bochorno, ya que al hacerlo (sin renunciar al cargo partidario y al que fue elegido por el partido) involucra al mismo en una cuestión que va en contra, no sólo de la ideología partidaria, sino también de la posición que ha asumido la organización política en el tema”.

“El PJ no debe permitir esto”, concluyó.

 

 

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