Costanera de Viedma
La Costanera Norte de la capital rionegrina no es solo un espacio de encuentro y recreación, sino también un verdadero corredor natural donde la biodiversidad convive con la vida urbana. Caminar y avistaje de aves.
La Costanera Norte de la capital rionegrina no es solo un espacio de encuentro y recreación, sino también un verdadero corredor natural donde la biodiversidad convive con la vida urbana. Caminar por este paseo, además de ser un hábito saludable, se transforma en una oportunidad privilegiada para el avistaje de aves, una actividad cada vez más valorada por vecinos, turistas y amantes de la naturaleza.
Mientras se avanza por el sendero costero, es común observar especies características de la región. Los teros, con su inconfundible llamado de alerta, custodian los espacios abiertos. Las golondrinas surcan el cielo con vuelos ágiles, anunciando cambios de estación, mientras que tordos y zorzales criollos aportan su canto al paisaje sonoro del río Negro.
Entre los árboles y arbustos se destacan los horneros, verdaderos símbolos de trabajo y constancia, construyendo sus nidos de barro; las calandrias, con su repertorio de cantos variados; y el cardenal colorado, que sorprende con su intenso plumaje rojo. También se observan palomas, cotorras y, con algo de suerte, aves rapaces como el gavilán pollero o incluso el majestuoso halcón peregrino, uno de los cazadores más veloces del mundo, que utiliza la ribera como zona de paso y alimentación.
Pero sin dudas, una de las especies más llamativas del sector costero es el ostrero pardo. Esta ave limícola, de tamaño mediano, se reconoce fácilmente por su plumaje oscuro, patas rosadas y su largo y fuerte pico rojo-anaranjado, especialmente adaptado para alimentarse de moluscos y pequeños invertebrados. El ostrero pardo habita las costas, playas y márgenes de ríos y estuarios, y su presencia en la Costanera Norte de Viedma es un indicador de la buena calidad ambiental del ecosistema.
Durante las caminatas, es posible observarlos desplazarse cerca del agua, caminando con paso firme y emitiendo llamados agudos. En época reproductiva, suelen mostrarse más territoriales y protectores de sus nidos, que muchas veces están directamente sobre el suelo, camuflados entre piedras y arena. Por eso, es fundamental respetar su espacio y evitar acercarse demasiado, especialmente con mascotas sueltas.
El avistaje de aves, además de ser una actividad recreativa, fomenta la educación ambiental y la conexión con el entorno natural. Caminar, observar, escuchar y reconocer las especies que nos rodean contribuye al bienestar físico y mental, reduce el estrés y fortalece el vínculo con el paisaje patagónico.
La Costanera Norte de Viedma demuestra que el cuidado del ambiente y la vida saludable pueden ir de la mano. Cada paseo es una invitación a descubrir, valorar y proteger la riqueza natural que convive con nosotros a orillas del río Negro.
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